jueves, 24 de mayo de 2012

TRADICIONES: EL ANILLO DE CLADDAGH






 LET LOVE AND FRIENDSHIP REIGN

Entre el acervo de leyendas y tradiciones irlandesas está la del anillo de Claddagh (en la foto superior hay un ejemplar).

El anillo se regala como las arras en España. Se dice en Galway que un tal Richard Joyce fue capturado en una incursión pirata; algunas versiones aseveran que fueron corsarios sarracenos que se habían llegado a las costas de Irlanda, en otras versiones se afirma que eran piratas españoles. 

El cautivo fue vendido como esclavo y lo compró un orfebre de Argelia. En Argelia estuvo Richard, al servicio del orfebre, casi 20 años. En el cautiverio y la esclavitud el triste irlandés recordaba a su novia irlandesa. Richard trabajaba en el ergasterio del orfebre y, aprovechando los descuidos de su amo, Richard iba reuniendo pequeñas porciones de oro. Cuando tuvo suficientes fabricó Richard un anillo como símbolo del amor y la fidelidad que le guardaba a su novia que, con mucha probabilidad, nunca más vería por la adversidad. Su dueño argelino llegó a cobrarle afecto al esclavo. Incluso algunas versiones dicen que el argelino le propuso a Richard que se casara con su hija. Pero Richard permaneció fiel a su novia irlandesa. Quiso la fortuna que, después de muchos años de fatigas, fuese liberado. Regresó a Galway y dicen los optimistas que Richard se casó con su novia.

El anillo es, como toda figura redonda y cerrada, un símbolo de la continuidad y la totalidad: Nietzsche cifraba en el "anillo" el emblema del Eterno Retorno de lo Igual. Desde antiguo, podemos decir que universalmente, el anillo simboliza la atadura, el compromiso, el matrimonio. En el caso del anillo de Claddagh (ahí arriba puede verse un ejemplar) la simbología se enriquece con las manecitas que sostienen y es como si ofrecieran el corazón. El corazón que, dicho sea de paso, era antiguamente el símbolo tradicional de la inteligencia; contra la opinión corriente que identifica el corazón con la sede del sentimiento habría que decir que el corazón significa, sí, el amor (pero el amor no es simplemente sentimiento). El amor sería como la fuerza que impulsa irresistiblemente hacia un centro en el que está la luz para la inteligencia y la dicha para el alma. En ese sentido, en el de triunfo de la luz y la dicha -el amor triunfante- es por lo que pienso que el corazón del anillo de Claddagh está cubierto con una corona, además del lema que suele ostentar el anillo:


"LET LOVE AND FRIENDSHIP REIGN": REINEN EL AMOR Y LA AMISTAD.

He aquí una de las muchas canciones irlandesas que se han hecho sobre esta preciosa leyenda.





domingo, 20 de mayo de 2012

DOUCE DAME JOLIE

 

DOUCE DAME JOLIE

Guillaume de Machaut (c. 1300-1377), clérigo, músico y poeta. Viene a ser el máximo exponente francés de la Ars Nova.

Si comparáramos el respeto y la devoción que el hombre medieval profesaba por la mujer con el desprecio y el maltrato que, por desgracia, hoy tanto abunda: ¿Quiénes pueden considerarse más "avanzados"? ¿Nosotros o nuestros antepasados?

jueves, 10 de mayo de 2012

MI PAR D'UDIR ANCORA



San Pío de Pietrelcina y Beniamino Gigli en San Giovanni Rotondo

EL BEL CANTO Y EL CANTO SANTO

El tenor italiano Beniamino Gigli interpretaba, como nadie Mi par d'udir ancora (la versión italiana de Je crois entendre encore: aria de uno de los protagonistas de la ópera Les Pêcheurs Perles de George Bizet). Enamorado de esta pieza lírica, puedo decir que la he escuchado interpretada por los más grandes tenores (Nicolai Gedda, Enrico Caruso, Giuseppe di Stefano, Jussi Björling, Plácido Domingo, Alfredo Kraus o Miguel Fleta...), pero -en mi modesta opinión- esta pieza, en la voz de Beniamino Gigli, brota como de la fuente que le es más natural, modulándose en los más delicadísimos matices y alcanzando las cimas del sentimiento.

Gigli, como artista, llevaba una vida amorosa poco arreglada. El cantante había nacido en 1890 en Recanati y ascendió en su carrera, recorriendo los templos de la música más importantes del mundo. Gigli (en italiano significa "lirio") se había desentendido de la religión, así se entiende que hubiera mantenido relaciones extraconyugales que incluso le habían dado algún que otro hijo natural que el tenor no había reconocido. Parece que, remordiéndole la conciencia, quiso ver al Padre Pío de Pietrelcina que, en aquel tiempo, no era un desconocido en Italia, debido a los asombrosos estigmas que presentaban las manos de este fraile capuchino. Pío de Pietrelcina vivía a la sazón en el convento de San Giovanni Rotondo. Gigli fue al convento para ver al fraile. Entre las cosas que el Padre Pío le dijo a Gigli, con ese estilo directo que tenía el fraile, está esta frase: "Te llamas Lirio (Gigli),  pero no eres un Lirio (Gigli)".

El encuentro con el Padre Pío fue tan crucial en la vida de Gigli que el tenor se confesó aquel mismo día en que se encontraron y, entre los mandatos morales que le recordó el santo capuchino al cantante estaba, de modo prioritario, que reconociera a los hijos habidos fuera del matrimonio, teniéndolos presentes en el testamento, por deber de caridad. Y así parece que lo hizo el famoso cantante.

Desde aquel día, la relación entre San Pío de Pietrelcina y Gigli fue la de padre e hijo espiritual. En las visitas del cantante al convento, paseando por los jardines, el santo le sonsacaba alguna canción "a capella" y, al parecer, San Pío se animaba tanto que le acompañaba cantando.

Gigli falleció el 30 de noviembre de 1957. San Pío de Pietrelcina subió al cielo el 23 de septiembre de 1968 y el 16 de Junio de 2002 fue canonizado por Su Santidad Juan Pablo II.




Fotografía Pío de Pietrelcina y Beniamino Gigli: Del archivo fotográfico de Alberindo Grimani, publicada aquí.

jueves, 19 de abril de 2012

MEMORIA NAVAS DE TOLOSA 1212-2012

Este 21 de abril, en el Parador de Jaén, se presentará públicamene la asociación MEMORIA NAVAS DE TOLOSA. Una asociación de ámbito nacional, pero que nace en la provincia de Jaén, con el propósito de contribuir a la conmemoración del VIII Centenario del Triunfo de las armas cristianas en las Navas de Tolosa.


Para esta apertura de actividades la asociación cuenta con una persona de excepción, Guillermo Rocafort. Guillermo Rocafort es autor de varios libros que nos acercan a la heroica gesta de los Almogávares. 

Entre sus muchos títulos, Guillermo Rocafort es Caballero Legionario del Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Derecho por la UNED, Diplomado en Lengua Inglesa por la Escuela Oficial de Idiomas y Diplomado en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid. Es profesor y, con toda su juventud, tiene una presencia cada vez más fuerte en el panorama cultural español.

domingo, 4 de marzo de 2012

CULTURA Y CONCORDIA


El novelista egabrense D. Juan Valera

Aunque cada día parece ponerse más difícil, uno todavía cree en que los hombres (a pesar de discrepar en cuanto a sus preferencias futbolísticas, políticas o religiosas) pueden llevarse bien, ser amigos los unos y los otros, al margen de sus opiniones. Pero lo que la experiencia de lo leído y de lo vivido nos dice es: que esa concordia sólo se ha producido entre hombres cultos.

Por eso, por pensar que la cultura podría actuar como un elemento tan propicio para esta concordia (que es, no lo olvidemos, mucho más que la tolerancia), tantos y tantos han sido los empeños de difundir la cultura a manera de panacea que, al derramarse sobre los pueblos, dotaría -era de suponer- a las muchedumbres de esa tan anhelada apertura de miras. La cultura formaría personas sensibles, razonables, sensatas que serían capaces de discutir, sin partirse la crisma.

La Ilustración del siglo XVIII fue uno de esos ambiciosos proyectos que pretendía instruir al pueblo, aportándole los males que lo remediaran del fanatismo y el oscurantismo. Pero los mejores intencionados de los ilustrados no contaban con el envenenamiento que sufrió el proyecto ilustrado. La instilación de ese principio destructor, totalitario y genocida que sería la ideología enciclopedista vendría a traer, a la postre, más fanatismo y oscurantismo (aunque fuese de otra especie). Y, una vez que la ilustración se intoxicó de esa ideología perniciosa, vino a demostrarse (en Francia quedó claro) que, más que lograr los fines apetecibles de la "tolerancia", los demagogos habían logrado energumenizar a las masas, disponiéndolas a la revolución, con todo lo que ella trae consigo: delación, persecución del contrario (inventándoselo si hace falta), exterminio del adversario... etcétera.

Sin embargo, en las minorías cultas, entre los hombres de letras, artistas y científicos con unas miras más amplias, sí que esa concordia humana -en la discrepancia intelectual- fue real. Y en España, país tan cainita, eso fue una realidad en la segunda mitad del siglo XIX.

Buenos amigos fueron D. Juan Valera (cosmopolita y liberal) y D. Marcelino Menéndez Pelayo (católico y hogareño). Y no menos amigos, cordiales amigos, fueron D. Benito Pérez Galdós (liberal) y D. José María de Pereda (carlista).

Me pareció conveniente recordarlo, pues cuando la cultura es realmente cultura pueden darse estos casos de amistad entre hombres que piensan tan antitéticamente. Nunca, sin embargo, esperemos ver algo parangonable cuando bajo el nombre de "cultura" se sirve un complejo de falsedades, prejuicios y cachivaches ideológicos con el propósito de manipularnos.

martes, 28 de febrero de 2012

MONTAIGNE



Tal día como hoy (28 de febrero) del año 1533 nació Michel Eyquem de Montaigne. 

Lo traen y lo llevan como quieren. 

Los ególatras encubiertos, bajo máscara filantrópica (esos que no toleran otro "ego" más que el suyo) tachan a Montaigne de egotista: no se lo perdonan. Los que están afincados en las convicciones de otros -que hicieron suyas-, todos esos convencidos que matarían por sus credulencias (dando igual lo ramplonas y simples que sean), lo tildan de escéptico: tampoco se lo perdonan.

Montaigne puede ser egotista. Puede ser pirrónico. Pero lo cierto es que -salvo, tal vez, Adolf von Bayer con su aspirina- pocos como Montaigne han hecho tanto para aliviar las cefaleas que nos producen todos los peligrosísimos pelmazos que pueblan el universo mundo, todos esos fanáticos que serían capaces de matar por su cuarto de verdades a medias, sin que podamos aseverar que tuvieran la misma disposición para morir por sus creencias.

A Quevedo -que siempre fue más fino que una lezna- no se le escapó el mérito del francés. Montaigne vivió una época turbulenta y supo capear el temporal, cultivándose en el retiro de su torreón y escribiendo sus memorables "Discursos"; no por ello dejó de atender la cosa pública, cuando sus compatriotas le llamaron para servir.

domingo, 26 de febrero de 2012

ESTOICISMO


EL ESTOICISMO EN NUESTRA TAUROMAQUIA


El 27 de febrero de 1816 nació Manuel Domínguez de Campos en Gelves (Sevilla), más conocido como "Desperdicios". Soy un aficionado muy pasivo del toreo, pero muy activo admirador del temple propio de los grandes espadas de la tauromaquia. Manuel Domínguez fue conocido como "Desperdicios", cuentan que por cierto comentario de Pedro Romero que, viéndole en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, dijo: "Ese muchacho no tiene desperdicio". Toreó en España y en América, cobrando gran predicamento. Pero su triunfo en los ruedos fue a la vuelta de su gira americana, en 1852. 


Un ávido lector del Cossío me contó esta tarde cierta anécdota sobre "Desperdicios" que hizo que me interesara en el personaje. Cuando he ido a buscar información, me he encontrado con que hoy 26 -cuando salió a relucir su nombre- es víspera de su cumpleaños. Interpreté como feliz coincidencia tener noticia de él en fecha tan señalada. Cuatro años faltan para que "Desperdicios" cumpla sus 200. El torero murió en su Sevilla natal, el 6 de abril de 1886.


El 1 de junio de 1857, en el Puerto de Santa María, el toro "Barrabás" le dio una cornada en el rostro, desorbitándole limpiamente el ojo derecho.  


"A calma y serenidad delante del toro no conocemos nadie que le gane" -escribían los críticos taurinos sus contemporáneos. Y sabiendo esto, damos en imaginarnos a "Desperdicios", en pie, impávido, firme, con la cuenca de su ojo vacía, el ojo por el albero.


Si algo nos admira es la imperturbabilidad estoica, la del que pierde un ojo y permanece en pie, con una sonrisa indiferente, burlándose de la fatalidad; ya que hay cosas que no se pueden enderezar, pues: en este mundo, como es bien sabido, hay todo eso que se emperra en estar torcido y luego tenemos eso que, de vez en cuando pasa: que una mala cornada nos ensarta un ojo.